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La casita del horror

La leyenda del cerro de los Gallos

Luego de que ocurriera aquella enorme hecatombe Chichimeca, en la cual estos fueron eliminados, al menos en su mayoría, el gigante defensor de las criaturas débiles, Nahuatlaca, era una especie de Dios.

A menudo era comparado con divinidades debido a su gran hazaña. Sin embargo, con el paso del tiempo, los humos se le subieron a la cabeza y empezó a abusar de su poder, llegando a convertirse en un terrible tirano, el cual les ordenaba a los habitantes de la región que le ofrecieran tributo, y esto era difícil, pues la tierra no les brindaba lo suficiente.

Aquellos indígenas que no podían cumplir con las terribles exigencias de Nahuatlaca, eran eliminados y aplastados por su gran macana. Toda esta situación fue empeorando cada vez más, donde llegaron a un punto en el cual surgieron pequeños grupos que planeaban conspirar contra el tirano para acabar con esa opresión.

Aunque esos primeros conspiradores murieron a manos de Nahuatlaca por querer complotar contra él, esto solo hizo que el descontento social empeorara.

El Cerro de los Gallos
El Cerro de los Gallos

Todo esto lo sabía el terrible tirano, el cual solo quería motivos para acabar con sus antiguos súbditos. No obstante, llegó un punto en que este sentía temor de morir, por lo que le imploró al Dios Natlazahuatl que eliminara a todas las personas que vivían en la región.

El Dios hizo caso y ocasionó que estas personas padecieran de fuertes dolores de cabeza, los cuales eran acompañados por fiebres de hasta 41 grados, y sus cuerpos no la resistían, entonces morían al pasar algunos días.

No obstante, y aunque esta situación asustó a muchas personas, aquellos cuyo deseo de libertad era más fuerte que cualquier temor, decidieron unirse y formar un grupo llamado “Los gallos”.

Este grupo tenía un propósito y era el de no morir hasta haber realizado el sueño de todos y obtener la libertad.

El gigante se enteró de esto y arremetió nuevamente en contra de las personas, las cuales se vieron obligadas a abandonar esta zona e ir al sur, en busca de algún lugar más alto donde pudieron observar lo que este hiciera. Sin embargo, Nahuatlaca sentía temor por su vida, por lo que se alejó al norte.

No tardó mucho hasta que este se sintiera cansado y el sueño lo venció. Entonces los Gallos aprovecharon la oportunidad para cubrirlo con tierra, por medio de palas y mucho esfuerzo. De esta forma lo sepultaron.

Nahuatlaca se dio cuenta e intentó liberarse, pero una fuerza invisible los ayudó ocasionando un “chiquihuite” de rocas que atraparía por siempre a ese tirano. A partir de ese momento, llamaron a ese terreno elevado “el Cerro de los Gallos”.

Sin embargo, la leyenda dice que una vez pase determinado tiempo, el gigante volverá a destruir lo que hoy es Aguascalientes.

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